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miércoles, 2 de abril de 2025

Hace cincuenta años, el mundo perdió a Mahmud Muhammad Taha, un pensador audaz y reformador islámico cuya visión sigue resonando en los debates sobre religión, justicia y derechos humanos. Taha, ejecutado el 18 de enero de 1985 por el régimen sudanés, desafió las interpretaciones más rigoristas del Islam y abogó por una reinterpretación basada en los principios más inclusivos y humanistas del Corán. Su legado, marcado por la lucha por la igualdad y la libertad de pensamiento, sigue inspirando a quienes buscan un Islam más abierto y progresista. En este artículo exploramos su vida, sus ideas revolucionarias y el impacto duradero de su mensaje.

AL-USTAZ MAHMUD MUHAMMAD TAHA: UNA VIDA DEDICADA A LA LIBERTAD[1]

Edward Thomas[2] 


Infancia y primeros años de actividad política

Al-Ustaz (maestro, en árabe) Mahmud Muhammad Taha nació en 1909 en Rufa'a, una pequeña localidad situada en la orilla oriental del Nilo Azul, en el centro de Sudán. Cuando su madre, Fatima bit Mahmud, falleció hacia 1915, su padre, Muhammad Taha, se trasladó junto a sus hijos a la aldea vecina de Al-Higailieg, donde toda la familia trabajó en la agricultura. Muhammad Taha murió alrededor de 1920, dejando a sus cuatro hijos en Rufa'a, a cargo de la tía de éstos. Al-Ustaz Mahmud pudo completar sus estudios dentro del competitivo sistema educativo de su tiempo, terminando la carrera de ingeniería en 1936, en el Gordon Memorial College, la actual Universidad de Jartum. Tras un corto periodo de tiempo trabajando para la compañía ferroviaria sudanesa, renunció a su puesto y en 1941 comenzó a trabajar en la empresa privada. Mahmud Muhammad Taha participó activamente en la lucha nacionalista por la independencia desde que el movimiento se iniciara a finales de los años treinta, pero se mostraba contrariado con el comportamiento de las élites educadas, a las que criticaba por someterse a los sectarios líderes religiosos tradicionales. La conducta de los partidos políticos convencionales también le parecía inadmisible, pues parecían dispuestos a aceptar el patrocinio de las potencias coloniales, poniendo así en peligro su compromiso con la plena independencia y la creación de una república sudanesa.[3]

 Al-Ustaz Mahmud y otros intelectuales que compartían su postura crítica fundaron el Partido Republicano en octubre de 1945. La primera publicación de la organización y los folletos y panfletos posteriores reflejan una fuerte orientación islámica modernista que en ese momento todavía no había sido desarrollada por completo. La política de confrontación directa y abierta con las autoridades coloniales condujo al arresto y posterior encarcelamiento de Al-Ustaz Mahmud en 1946. Fue condenado a un año de prisión cuando se negó a poner fin a la actividad política contra el gobierno colonial. En respuesta a las crecientes protestas organizadas por el Partido Republicano, fue “perdonado” por el gobernador general británico y liberado después de cincuenta días en prisión

Sin embargo, Al-Ustaz Mahmud Muhammad Taha no permaneció en libertad por mucho tiempo. Ese mismo año fue arrestado, juzgado y sentenciado a dos años de prisión por liderar una revuelta popular contra los británicos en la ciudad de Rufa'a. Más tarde describiría ese periodo en prisión con estas palabras: “Cuando fui encarcelado empecé a darme cuenta de que estaba allí por voluntad de mi Señor, y desde entonces comencé mi jalwah con Él”. Fue durante estos dos años de prisión y otros tres años posteriores de aislamiento religioso autoimpuesto (jalwah) en su ciudad natal de Rufa'a, cuando Al-Ustaz Mahmud se inició en los métodos islámicos de culto (sobre todo la oración y el ayuno) que lo condujeron a una comprensión más profunda del significado del Corán. Al-Ustaz Mahmud compartía con los demás musulmanes la creencia en que el Corán representa el último mensaje revelado por Dios, y además insistía en que los fieles pueden aprender directamente de Dios a través de Su palabra, según lo revelado al Profeta. Para respaldar este argumento citaba a menudo el versículo 282 del capítulo 2 del Corán, donde se dice que Dios instruye a quien es piadoso. También citaba el hadiz (relato o narración) del Profeta donde se afirma que a las personas que actúan de acuerdo con lo que saben, Dios les concederá el conocimiento de lo que no saben.

Surge un nuevo ideal islámico

Al final de su periodo de aislamiento en octubre de 1951, Al-Ustaz regresó a la actividad pública con una nueva y exhaustiva comprensión del Islam que sintetizó en un libro publicado en 1952 con el título de Qul hadhihi sabieli (Este el mi camino). El Partido Republicano pasó de ser una formación política en el sentido habitual del término a una organización para difundir esa nueva concepción del Islam. Los miembros del partido que buscaban un papel político de carácter más laico rompieron con el partido y se unieron a otras formaciones políticas. Para los que permanecieron en el partido, éste adoptó un ambiente espiritual bajo la guía de Al-Ustaz Mahmud.

Después de un corto periodo de tiempo trabajando para la compañía de agua y electricidad de Jartum, Al-Ustaz Mahmud reanudó su actividad profesional en la empresa privada, trabajando como ingeniero desde comienzos de los años cincuenta.

En 1955, justo antes de la independencia de Sudán, Al-Ustaz Mahmud publicó un libro donde planteaba sus propuestas con respecto a la futura Constitución de un Sudán independiente. En él pedía una república presidencial, federal, democrática y socialista. Se opuso a cualquier intento o idea de aplicar las leyes derivadas de la sharia islámica tal y como eran entendidas por la mayoría de las autoridades religiosas del país, pues, en su opinión, aplicar la sharia crearía desconfianza y animadversión entre los ciudadanos sudaneses no musulmanes y no arabizados del sur del país y de algunos lugares del norte. De hecho, una rebelión armada que ya había estallado en 1955 en el sur de Sudán dio origen a un movimiento que exigía un gobierno federal para el sur del país.

Poco después de la independencia, alcanzada en 1 de enero de 1956, se creó un comité para redactar un borrador de Constitución que sería presentado al Parlamento para su aprobación. Al-Ustaz Mahmud era el representante del Partido Republicano en ese comité. No obstante, unos meses después lo abandonó, denunciando que el poder ejecutivo interfería y trataba de influir en dicho comité para favorecer sus propios intereses. El comité terminó por redactar un borrador de Constitución basado en parte en las leyes de la sharia, según el deseo de los partidos religiosos tradicionales y sectarios. Sin embargo, antes de que el borrador pudiera ser aprobado por el Parlamento, los militares tomaron el poder en noviembre de 1958 mediante un golpe de Estado incruento. Todas las formaciones políticas fueron disueltas, incluyendo el Partido Republicano. Al-Ustaz Mahmud escribió una carta al general Abbud, dirigente del nuevo régimen, solicitándole que aplicara las propuestas de los republicanos para crear un gobierno de carácter democrático, socialista y federal, y adjuntándole también una copia de su libro sobre la Constitución. La petición fue ignorada.

Durante los dos primeros años de gobierno militar, Al-Ustaz Mahmud solía dar conferencias en público. Sus ideas progresistas eran tan molestas para el estamento religioso oficial que tres jóvenes estudiantes del movimiento republicano fueron expulsados del instituto islámico de Omdurman solo por difundir las ideas islámicas de Al-Ustaz Mahmud. Poco después también se prohibió que Al-Ustaz Mahmud siguiera hablando en público, por lo cual se vio obligado a desarrollar su actividad en las casas particulares de miembros y simpatizantes del movimiento. También se le negó el acceso a los medios de comunicación cuando trató de responder a las acusaciones vertidas contra él por algunos grupos de musulmanes reaccionarios. A la vista de esta situación, y con el fin de dar a conocer su visión renovadora del Islam, en 1960 publicó su libro titulado al-Islam.

Tras el regreso del multipartidismo en 1964, Al-Ustaz Mahmud dio un nuevo impulso a su Partido Republicano, no para participar en política de la manera habitual, sino para difundir sus propuestas de reforma social, política y religiosa a través de conferencias, artículos de prensa y libros. Entre 1966 y 1967 publicó tres de sus principales títulos: Tariq Muhammad (La senda de Muhammad), Risalat as-salat (El mensaje de la oración) y Ar-risala az-zaniyya min al-Islam (El segundo mensaje del Islam). Fue el primero en proponer un diálogo directo para alcanzar una coexistencia pacífica entre los estados árabes y el Estado de Israel, tras la famosa guerra de los seis días en 1967. Se refirió a esta cuestión en sus libros Mushkilat as-sharq al-awsat (El problema de Oriente Medio) y Al-tahaddi alladhi yuagihu al-arab (El desafío que afrontan los árabes), ambos publicados en 1967. Se opuso tanto al movimiento nacionalista árabe encabezado por el egipcio Gamal Abdel Nasser como a la interpretación y la aplicación simplistas del Islam representadas por Arabia Saudí y el movimiento de los Hermanos Musulmanes[4] en algunos países árabes.

Los partidos sectarios en el poder, junto al movimiento de los Hermanos Musulmanes, lograron modificar el artículo 5.2 de la Constitución con el fin de expulsar a los comunistas del Parlamento y disolver su partido en 1965. A pesar de su firme oposición al comunismo marxista, Al-Ustaz Mahmud se negó de plano a aceptar la disolución del Partido Comunista Sudanés y consideró esta medida como una falsificación de la democracia.

Así pues, no resulta sorprendente que fuerzas internas y externas se unieran en un esfuerzo por silenciar a Al-Ustaz Mahmud y su movimiento. Estas intrigas se concretaron en noviembre de 1968, cuando Al-Ustaz Mahmud fue acusado de ridda (apostasía), un delito castigado en teoría con la muerte. Él se negó a comparecer ante el tribunal, amparándose en su derecho constitucional a la libertad de pensamiento y de expresión. En cualquier caso, el Tribunal Supremo de Jartum se reunió sin que Al-Ustaz Mahmud estuviera presente, con el fin de examinar las denuncias presentadas por dos “profesores de la universidad islámica” que lo acusaban de ridda y exigían el desmantelamiento de su partido y su movimiento. El tribunal emitió un veredicto que, si bien era simbólico y carecía de consecuencias legales, provocó muchas dificultades al movimiento de Al-Ustaz Mahmud, que se veía obligado constantemente a desmentir esas falsas acusaciones. Sin embargo, también tuvo la ventaja de que dio una gran publicidad a sus ideas entre los jóvenes intelectuales y estudiantes que no estaban satisfechos ni con el pensamiento islámico tradicional ni con la conducta sectaria de los partidos políticos. Entretanto, dichos partidos estaban enfrascados en luchas de poder, tratando de obtener el apoyo de la opinión pública para incluir de manera definitiva las normas de la sharia en la Constitución, llegando a proponer un referéndum sobre el asunto si el Parlamento no aprobaba la medida antes de que terminara el año 1969. Toda esta situación provocó un descontento general entre los oficiales del ejército, algunos de los cuales estaban agrupados en el llamado “Movimientos de los Oficiales Libres”, el cual logró tomar el poder en mayo de 1969. El nuevo gobierno prohibió de nuevo todos los partidos políticos, incluyendo el Partido Republicano.

Los republicanos y el régimen militar: un enfrentamiento larvado

Desde un principio resultó bastante evidente que el nuevo régimen militar estaba influido y apoyado por el Partido Comunista y por los nacionalistas árabes, obteniendo enseguida el apoyo de Egipto y del bloque socialista liderado por la Unión Soviética. A pesar de todo, los republicanos se sintieron un tanto aliviados una vez que el gobierno declaró su intención de alcanzar los objetivos planteados por la revolución popular sudanesa de octubre de 1964.[5] Una de las primeras medidas del nuevo gobierno que recibió una gran acogida por parte de Al-Ustaz Mahmud fue la de detener la guerra en el sur de Sudán y buscar una solución pacífica al problema. Al-Ustaz Mahmud consideraba este régimen como una etapa política intermedia que tal vez ayudaría a proteger a los sudaneses pobres y desamparados de unas leyes retrógradas disfrazadas con ropajes islámicos. Así pues, Al-Ustaz Mahmud no se opuso abiertamente al régimen y en un principio sus ideas fueron toleradas por el nuevo gobierno militar, hasta que el presidente Numeiri[6] le prohibió hablar en público a partir de 1973.

Después de dicha prohibición, sus discípulos tuvieron algunas dificultades con el gobierno de Numeiri. Aunque sus actividades siempre estaban dentro de la ley, sus puntos de vista solían provocar la oposición de los círculos religiosos y políticos tradicionales y/o fundamentalistas. Sus oponentes lograron a veces poner en marcha varios mecanismos administrativos y ejecutivos para impedir o limitar la actuación de los republicanos. Por ejemplo, se les negaba el acceso a los medios de comunicación, todos ellos de propiedad pública por aquel entonces, de modo que los republicanos tenían que redactar sus propias publicaciones y buscar canales poco ortodoxos para llegar al público. Así pues, tuvieron que recurrir a repartir dichas publicaciones en las calles y parques de las ciudades sudanesas y hablar directamente con quienes estaban dispuestos a escucharlos. La policía intervenía a menudo para dispersar esas reuniones públicas espontáneas, acusando a los republicanos de “quebrantar la paz” y “alterar el orden público”.

Las frecuentes protestas de los republicanos contra esta violación de sus derechos constitucionales más básicos resultaron inútiles. Sin embargo, a pesar de estas restricciones, los republicanos siguieron apoyando con condiciones al régimen de Numeiri durante toda la década de los setenta y principios de los ochenta. Su apoyo se produciría siempre que el régimen mantuviera una política de unidad nacional y se abstuviera de aplicar leyes en detrimento de las mujeres y los no musulmanes del Sudán. Los republicanos también opinaban que el régimen de Numeiri era preferible a la única alternativa disponible: una dictadura civil sectaria y “fundamentalista”. Solo después de que en agosto de 1983 se impusiera una legislación misógina y contraria a los intereses de los no musulmanes, lo cual socavó la unidad nacional entre musulmanes y no musulmanes en el sur y condujo a unas duras políticas de represión en todo el país, los republicanos mostraron su abierta oposición al gobierno. En otras palabras, su oposición directa se vio motivada por el cambio en la naturaleza de las políticas del régimen, y no por la detención en 1983 de los líderes republicanos. El propio Al-Ustaz Mahmud ya había sido detenido durante un mes en 1976-77, junto con otros ocho líderes del movimiento, por publicar un libro en el que criticaba el movimiento wahabi de Arabia Saudí. También había sufrido en carne propia la prohibición total de cualquier tipo de actividad pública desde 1973. Así pues, el grupo había sufrido estas restricciones y el acoso del gobierno durante más de diez años sin oponerse abiertamente al régimen del presidente Numeiri.

A partir de 1973, y durante el resto de su vida, Al-Ustaz se dedicó a orientar las actividades de la organización conocida por entonces como los “Hermanos Republicanos”, la cual incluía un número creciente de mujeres entre sus miembros. Hombres y mujeres de la organización continuaron difundiendo las ideas de Al-Ustaz, a pesar del acoso de algunos funcionarios y miembros de las fuerzas de seguridad. Puesto que para Al-Ustaz Mahmud era crucial poner en práctica lo que predicaba, trató de establecer una comunidad que aplicara, en la medida de lo posible, los principios fundamentales de su visión del Islam. Dado que se trataba de una pequeña comunidad dentro de la sociedad sudanesa, los republicanos no pudieron poner en práctica todas sus creencias, pero al menos se esforzaron por actuar a nivel personal y organizar su propia comunidad de acuerdo a las mismas. La comunidad tuvo bastante éxito a la hora de aplicar el principio de igualdad entre hombres y mujeres, evitando la discriminación por razón de sexo. Los miembros femeninos participaban plenamente en las actividades de la comunidad y a menudo lideraban los grupos de activistas en los campus universitarios, los parques públicos y las calles, una práctica muy controvertida en la sociedad sudanesa patriarcal. Este fue un sello distintivo del movimiento y, de hecho, cuando la dirección de la organización fue detenida a mediados de 1983, cuatro mujeres formaban parte de la misma.

Los acontecimientos se precipitan

La razón aparente de dicha detención fue un folleto redactado por los republicanos en el que criticaban lo que ellos consideraban un fracaso del responsable de la seguridad del Estado (quien también pasó a ser vicepresidente de la república) a la hora de controlar la incitación de los fundamentalistas musulmanes al odio religioso y a la violencia contra los republicanos y los ciudadanos no musulmanes de Sudán. Sin embargo, visto con la perspectiva del paso del tiempo y a la vista de los acontecimientos posteriores, parece que la decisión de mantener detenidos a los líderes del movimiento estuvo motivada por otras consideraciones. Unas semanas después de la detención, el presidente Numeiri anunció su intención de imponer la sharia. Es muy posible que Numeiri pensase que, de liberar a los republicanos, éstos se opondrían activamente a dicha decisión, pues contravenía la anterior postura del presidente según la cual era necesaria una reforma radical de la sharia antes de ponerla en práctica en una sociedad moderna. Cuando en agosto de 1983 se adoptó una serie de leyes dirigidas a implementar la sharia, los republicanos iniciaron una campaña de oposición mientras sus dirigentes todavía permanecían detenidos. A pesar de su activa oposición a la política del presidente Numeiri, o tal vez debido precisamente a dicha oposición, todos los republicanos fueron liberados el 19 de diciembre de 1984, después de unos diecinueve meses de prisión sin que oficialmente se presentara ningún cargo contra ellos.

Más adelante quedaría claro que la decisión de liberar a los republicanos fue una trampa concebida para que éstos participaran en actos públicos de oposición, y así poderlos juzgar de acuerdo a la nueva legislación. De este modo, la liberación de todos los dirigentes republicanos el 19 de diciembre de 1984 marcó el comienzo de una serie de acontecimientos que culminarían en la ejecución del Al-Ustaz Mahmud cuatro semanas después. Aunque era plenamente consciente de las intenciones del régimen, Al-Ustaz Mahmud asumió inmediatamente la responsabilidad de la campaña contra la política de islamización forzosa del presidente Numeiri. El 25 de diciembre de 1984, menos de una semana después de su liberación, los republicanos publicaron el folleto titulado Hatha Aow Al-Tawafan (O esto o el Diluvio) en el que exigían la derogación de las nuevas leyes y la garantía de poder debatir sobre el modelo y el proceso de islamización.

Debido a la reciente liberación de los republicanos, la policía no supo muy bien cómo responder en un principio ante la publicación del folleto. Además, el lenguaje moderado y el contenido mismo del folleto no eran motivo de graves acusaciones de acuerdo a las leyes existentes. En algunos distritos, la policía arrestó a unos cuantos republicanos que estaban distribuyendo el folleto y los acusó del delito menor de perturbar el orden público, de acuerdo al artículo 127 del código penal. En otros casos, sin embargo, los agentes de policía recibían instrucciones de liberar a los republicanos arrestados, pues en realidad éstos no habían cometido delito alguno.

Llegados a este punto fue cuando el ministro de justicia intervino, apelando a diversos artículos del Código Penal y de la Ley de Seguridad del Estado, dio instrucciones a los fiscales de tres ciudades –Jartum, Omdurman y Jartum Norte– para que presentaran cargos contra los republicanos por sedición, ataque a la Constitución, incitación a la oposición ilegal contra el gobierno, atentado contra el orden público y pertenencia a una organización ilegal. Bajo estas graves acusaciones, diez republicanos recientemente detenidos permanecieron bajo arresto, pues con los nuevos cargos, el régimen no estaba obligado a conceder la libertad bajo fianza. El miércoles 2 de enero de 1985, cuatro republicanos que habían sido arrestados en un barrio del centro de Omdurman iban a ser juzgados por uno de los tribunales penales especiales creados tras promulgarse la nueva legislación de 1984.

Al-Ustaz Mahmud y multitud de militantes republicanos de ambos sexos marcharon en una manifestación pacífica hacia el tribunal, y el juicio fue aplazado porque los graves cargos necesitaban ser aprobados con carácter extraordinario por el presidente de la república.

Arresto y ejecución de Al-Ustaz Mahmud

No obstante, la tarde del sábado 5 de enero, Al-Ustaz Mahmud fue arrestado en su casa de Omdurman y acusado de los mismos delitos que sus compañeros. La mañana del lunes 7 de enero, Al-Ustaz Mahmud y los cuatro republicanos antes citados fueron conducidos a juicio ante el tribunal penal especial, una vez obtenida la aprobación del presidente de la república. Una vez más, de acuerdo a la filosofía pacifista de Al-Ustaz Mahmud, los republicanos marcharon en una manifestación no violenta que en esta ocasión fue interceptada por la policía. Dado que no podían seguir avanzando, optaron por organizar una gran sentada, pero se vieron obligados a dispersarse en grupos más pequeños cuando resultó evidente que el verdadero objetivo de la policía era ganar tiempo y evitar así que los manifestantes llegaran hasta el tribunal.

Por su parte, los cinco acusados decidieron impugnar el juicio, para lo cual pusieron en duda el carácter constitucional de la legislación bajo la cual el tribunal fue constituido y la capacidad legal de los jueces que lo presidían. Es importante señalar aquí que la autorización del presidente para enjuiciar a los acusados incluía una disposición que permitía al tribunal imponer la pena de muerte. Dicha disposición violaba expresamente el artículo 70 de la Constitución de 1973, que en teoría todavía estaba en vigor en ese momento.

El juicio duró tan solo dos días. El agente de policía que interrogó a los acusados después de su arresto prestó testimonio el primer día como testigo de la acusación, aportando como prueba de cargo el folleto publicado por los republicanos el 25 de diciembre de 1984. Los acusados, que habían impugnado todo el procedimiento, no tuvieron oportunidad de defenderse y el juicio quedó visto para sentencia. El juez emitió dicha sentencia al día siguiente, martes 8 de enero, afirmando que los acusados tenían una visión del Islam inusual y heterodoxa. El juez no entró a valorar si las opiniones sobre el Islam de los acusados eran válidas o no, pero explicó que la postura de éstos era errónea, pues al difundir sus opiniones podían crear discordia y provocar el enfrentamiento (fitnah) entre los musulmanes. Así pues, aunque en ningún momento se mencionó expresamente, el cargo subyacente a lo largo de todo el proceso parece haber sido el delito de herejía o apostasía, a pesar de que los cinco acusados fueran oficialmente declarados culpables de sedición, de atacar a la Constitución y de incitar a la oposición ilegal contra el gobierno, siendo todos ellos condenados a muerte, a menos que se arrepintieran y se retractaran de sus opiniones.

El hecho de que los cinco acusados pudieran ser indultados en caso de arrepentimiento demuestra una vez más hasta qué punto estaban realmente siendo acusados de herejía y/o apostasía, ya que dichos “delitos”, susceptibles de ser castigados con la pena de muerte de acuerdo a ciertas interpretaciones de la sharia, pueden conmutarse si el acusado se arrepiente, mientras que, según el Código Penal sudanés de la época, no existía ninguna base para el indulto en el caso de los cargos por los que los acusados fueron oficialmente condenados. De hecho, al contrario que el tribunal de primera instancia, el tribunal de apelación que revisó la sentencia sí hizo referencia explícita a la acusación de apostasía, confirmando la condena a muerte en el caso de Al-Ustaz Mahmud, y ofreciendo a los otros cuatro acusados la posibilidad de conmutar la pena capital si se arrepentían en el plazo de un mes. Sin embargo, una vez confirmada la sentencia a través de la radio y la televisión públicas por el presidente Numeiri, éste ordenó rebajar dicho plazo a solo tres días, a contar desde el 17 de enero.

Las fuerzas de seguridad de la capital fueron puestas en alerta máxima y procedieron a detener a todos los republicanos, para impedir que éstos pudieran organizar alguna manifestación de protesta. Por su parte, los paracaidistas, en previsión de posibles motines, ocuparon la prisión de Jartum Norte, donde estaba prevista la ejecución, mientras que los alrededores del complejo penitenciario fueron tomados por la policía, con el fin de controlar a los cientos de personas que acudieron a presenciar la ejecución y evitar así posibles disturbios.

La mañana del viernes 18 de enero de 1985, Al-Ustaz Mahmud fue conducido al cadalso, donde sería ahorcado. Se dice que mantuvo en todo momento una actitud serena mientras lo conducían a la horca, y que incluso sonrió con dulzura a la multitud congregada para la ocasión. Tras la ejecución, su cuerpo fue trasladado en helicóptero a un lugar desconocido en el desierto de Omdurman, donde fue enterrado. Hasta el día de hoy, el lugar donde reposan sus restos continúa siendo una completa incógnita.

Todos los republicanos detenidos la víspera de la ejecución fueron liberados a lo largo de la semana siguiente, una vez que se comprometieron a disolver su movimiento y a no difundir las ideas de Al-Ustaz Mahmud. De igual modo, los otros cuatro condenados a muerte, obligados a presenciar la ejecución de su maestro y líder, fueron indultados y liberados tras arrepentirse y retractarse públicamente de sus opiniones ante las cámaras de la televisión pública sudanesa.

Conclusión 

Presumiblemente, las autoridades pensaron que tras la ejecución de Al-Ustaz Mahmud, el movimiento republicano simplemente dejaría de existir, asumiendo que sin su líder perdería toda su esencia y energía. Sin embargo, el presidente Numeiri no se mantendría en el poder el tiempo suficiente para cosechar los posibles beneficios de su implacable campaña contra los republicanos, ya que el 6 de abril de 1985, solo setenta y seis días después de la ejecución de Al-Ustaz Mahmud, fue derrocado por un levantamiento popular seguido de un golpe de Estado.

En octubre de 1985, seis meses después de la caída de Numeiri, se promulgó una nueva Constitución provisional. En este nuevo ambiente de relativa apertura, Asma, la hija mayor de Al-Ustaz Mahmud y uno de los cuatro republicanos condenados en el juicio de enero de 1985 presentaron una demanda en la que solicitaron al Tribunal Supremo de Sudán que anulara las sentencias emitidas. En dicha demanda objetaron que los condenados no disfrutaron de ninguna garantía constitucional y que el proceso estuvo teñido desde un principio por un fuerte contenido ideológico, sugiriendo que las circunstancias en las que fueron acusados y la severa condena impuesta por la simple publicación de un folleto crítico con el gobierno demostraban la existencia de una conspiración para acabar con la vida de Al-Ustaz Mahmud y su movimiento. Esta línea de argumentación fue defendida por el nuevo fiscal general del Estado, quien declaró ante el Tribunal Supremo que el juicio había sido completamente ilegal.

En estas circunstancias, el Tribunal Supremo anuló las condenas en una sentencia dictada el 18 de noviembre de 1986, argumentando que a los acusados se les había negado los derechos constitucionales más básicos, garantizados por la propia legislación “islámica” de 1983. La teoría de la conspiración para asesinar a Al-Ustaz Mahmud vino a confirmarse cuando se tuvo acceso a la correspondencia mantenida antes del arresto del 5 de enero de 1985 entre el presidente Numeiri y sus principales asesores legales.

Frente a esta actitud manipuladora del régimen, cabe destacar el tremendo coraje y la serenidad con los que Al-Ustaz Mahmud afrontó su ejecución. Esta circunstancia fue la prueba definitiva que vino a confirmar en la práctica uno de los principios fundamentales del su pensamiento religioso: la doctrina de la absoluta sumisión (taslim) a la voluntad de Dios. A lo largo de su vida, Al-Ustaz Mahmud predicó que la absoluta sumisión a la voluntad de Dios es la esencia del Islam y se esforzó en alcanzar dicha sumisión en todos los aspectos de su vida privada y pública.[7] A menudo decía a sus discípulos que trataran de ver la mano de Dios detrás de cada uno de los acontecimientos de este mundo. De este modo, Al-Ustaz Mahmud demostró que la creencia y la práctica pueden combinarse creando un modelo único y coherente, válido incluso a la hora de enfrentarse a la prueba definitiva: la de la muerte. Para muchos sudaneses –y pronto quizás para el mundo en general, cuando la vida y obra de Al-Ustaz Mahmud sean plenamente apreciadas–,  los acontecimientos de aquella fatídica mañana del viernes 18 de enero de 1985 representan el testimonio más elocuente de la extraordinaria estatura moral de Al-Ustaz Mahmud Muhammad Taha.


[1] Artículo publicado en la revista online Alif Nûn nº 99, diciembre de 2011. Texto basado en documentos históricos recogidos por el Dr. Abdullahi Annaiem y en un libro publicado en 1976 por el movimiento republicano sudanés, titulado Maalim Ala Tarieq Tatawwur Alfikra Algumhuriyya Khilal Thalathien Aaman (Hitos en la evolución de la ideología republicana a lo largo de 30 años). Versión en castellano elaborada por el equipo de traductores de Alif Nûn. Todas las notas son de la redacción de Alif Nûn.

[2] El autor obtuvo en 1998 un doctorado en historia de Sudán y ha publicado varios artículos y libros sobre política e historia sudanesas, entre los que destaca Islam’s Perfect Stranger: The Life of Mahmud Muhammad Taha (2010). Trabajó en Sudán durante 12 años para la ONU y UNICEF, como asesor para la protección de la infancia y como profesor.

[3] Desde 1899, el territorio de Sudán estuvo sometido a un “protectorado” conjunto del Reino Unido y Egipto, aunque las mayores atribuciones políticas quedaron en manos británicas y todos los gobernadores durante la duración del condominio fueron británicos.

[4] Para más información sobre esta organización, véase Xavier Ternisien, Los Hermanos Musulmanes, Bellaterra, Barcelona, 2007; Javier Martín, Los Hermanos Musulmanes, La Catarata, Madrid, 2011.

[5] Esa fue la fecha en que el multipartidismo había regresado a Sudán, después de seis años de dictadura militar encabezada por el general Abbud.

[6] Yaffar al-Numeiri había sido primer ministro del nuevo régimen militar desde que éste llegara al poder en 1969. Numeiry fue destituido por otro golpe militar comunista en 1971, pero tres días después, con el apoyo de Libia, Egipto y los elementos anticomunistas de su gobierno, logró recuperar el poder.

[7] De hecho, a un nivel puramente lingüístico, las palabras árabes islam y taslim provienen de la misma raíz s-l-m, que implica “sumisión”.

jueves, 21 de noviembre de 2024

Tawfiq Zayyad



Hoy queremos brindar un sentido homenaje a Tawfiq Zayyad, político y poeta palestino que sirvió en la Knesset (Parlamento) de Israel, y fue conocido por su defensa de los derechos del pueblo palestino.

Nacido el 7 de mayo de 1929 en Nazaret durante el Mandato Británico (1920-1948), Zayyad fue muy activo en los círculos comunistas desde su juventud. Su pseudónimo era Abū l-Amīn ('el digno de confianza'). Ignorando las estrictas restricciones al movimiento de los árabes durante el gobierno militar israelí [i], jugó un papel importante al convocar una revuelta fiscal, una huelga estudiantil y una huelga de trabajadores agrícolas en Galilea. Fue arrestado en Arrabeh el 24 de abril de 1954 y confinado en Nazaret durante medio año y, por lo tanto, sujeto a restricciones a su libertad personal de movimiento. Bajo el gobierno militar israelí fue arrestado y encarcelado varias veces. Entre 1962 y 1964 se formó políticamente en Moscú.

Tras regresar a su patria, fue elegido alcalde de Nazaret el 9 de diciembre de 1975, como líder del partido comunista Rakah, al frente de una amplia  coalición de partidos de izquierda. Zayyad serviría como alcalde durante 19 años, hasta su muerte en  1994.

Elegido miembro del Knesset en las elecciones de 1973 por la lista de Rakah, Zayyad ejerció una activa presión sobre el gobierno israelí para que cambiara su política hacia los ciudadanos de origen árabe. Un informe del que fue coautor sobre las condiciones de las prisiones israelíes, donde se denunciaba la tortura de presos, fue reproducido en el periódico israelí Al-HaMishmar (“En guardia”) [ii] y también fue presentado en las Naciones Unidas por Tawfik Toubi [iii] y el propio Tawfiq Zayyad, después de su visita a la prisión de Al-Far'ah el 29 de octubre de 1987. Posteriormente fue citado extensamente en un informe de la Asamblea General de las Naciones Unidas de fecha 23 de diciembre de 1987, donde se lo describió como "quizás la mejor prueba de la veracidad de los informes que describen las repugnantes condiciones inhumanas que soportan los prisioneros árabes" [iv]

Zayyad murió el 5 de julio de 1994 en un accidente de tráfico en el valle del Jordán, cuando regresaba a Nazaret desde Jericó, después de recibir a Yasser Arafat, el presidente de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), que regresaba del exilio. Le sobrevivieron su esposa y cuatro hijos. En el momento de su repentina muerte, todavía era alcalde de Nazaret y miembro del Knesset. Una calle lleva su nombre en la localidad de Shefa-'Amr, situada en el norte de Israel.  

En cuanto a su faceta literaria, el llamado sumud [v] se convirtió en un eje importante de su poesía de resistencia. En julio de 1996, el ministerio palestino de Educación y  Cultura estableció el premio que lleva su nombre para la crítica poética y literaria.

Nunca he llevado un rifle
colgado de mi hombro
o apretado un gatillo.
Todo lo que tengo
es una melodía de flauta,
un pincel para pintar mis sueños,
un frasco de tinta.
Todo lo que tengo
es un infinito amor
por mi gente que sufre.

Tawfiq Zayyad

 



 



[i] El gobierno administrativo militar estuvo en vigor desde 1949 hasta 1966 en algunas áreas geográficas de Israel con grandes poblaciones árabes, sobre todo en el NéguebGalilea y La Llanura de Sharon. Los residentes de estas áreas estaban sujetos a la ley marcial. Las Fuerzas de Defensa de Israel aplicaron estrictas normas de residencia. Cualquier árabe no registrado en un censo realizado durante noviembre de 1948 fue deportado. Se debían obtener permisos del gobernador militar para viajar más de una distancia determinada desde el lugar de residencia registrado de una persona, y el toque de quedalas detenciones administrativas y las expulsiones eran comunes. Aunque la administración militar era oficialmente para áreas geográficas, y no para personas, sus restricciones rara vez se aplicaban a los residentes judíos de estas áreas. A principios de la década de 1950, la ley marcial dejó de estar en vigor para los ciudadanos árabes que vivían en las ciudades predominantemente judías de JaffaRamla y Lod, que constituían aproximadamente un 15% de la población árabe de Israel, pero el régimen militar siguió vigente para la población árabe en el resto de Israel hasta 1966.

[ii] Al HaMishmar  fue un diario publicado en el Mandato Británico de Palestina e Israel entre 1943 y 1995.  El periódico era propiedad de y estaba afiliado al movimiento sionista Hashomer Hatzair, de carácter laborista y laico, así como al Partido de los Trabajadores de Palestina Hashomer Hatzair, que se convirtió en Mapam después de 1948, que a su vez se convirtió en un componente de Meretz después de 1992.

[iii] Tawfik Toubi (11 de mayo de 1922-12 de marzo de 2011) fue un político comunista árabe israelí nacido en el Mandato Británico de Palestina. Fue el último miembro sobreviviente de la primera Knesset. También es el segundo miembro de la Knesset con más años en el cargo de todos los tiempos, más de 41, todos ellos consecutivos.

[iv] Report of the Special Committee To Investigate Israeli Practices Affecting the Human Rights of the Population of the Occupied Territories" United Nations General Assembly. 23 December 1987.

[v] Sumud, que significa "firmeza"  o "perseverancia firme" (derivado del verbo  ṣamada, que significa "arreglar, adornar, guardar, guardar") es un valor cultural palestino, un tema ideológico y una estrategia política que surgió a raíz de la Guerra de los Seis Días de 1967, como consecuencia de su opresión y la resistencia que inspiró. Las personas que exhiben ṣumūd se denominan ṣamīdīn, cuyas formas singulares son ṣamīd (m.) y ṣamīda (f.).

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